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Por ello, la tarea evangelizadora
-tan urgente y tan urgida en nuestro tiempo por el Santo Padre- la desarrollan
a través de un canal propio de TV mediante el cual «servir a
los hombres para reconciliarlos y llevarlos a Dios», como dijera el
ángel a San Pacomio en los inicios de la vida monástica. Por
ello, dicho canal de TV no tiene publicidad, ni persigue otro fin que el
de anunciar el Evangelio sin más recursos que la Providencia de Dios
que llega de las maneras más inesperadas. Un lustro de experiencia demuestra una vez más que la Palabra de Dios mantiene toda su vigencia y se cumple hoy. |
Por otra parte,
en un pequeño Taller de Artesanía Litúrgica, policroman
imágenes, confeccionan ornamentos litúrgicos y todo tipo de
ropa de altar (paños de atril, corporales, purificadores, etc.), pintan
velas y cirios pascuales, etc. todo ello teniendo el icono como expresión
de la cercanía de Dios, que se hace especialmente presente en la celebración
litúrgica.
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Es también un tiempo de evangelización,
pues, al igual que el predicador utiliza la palabra hablada o escrita, para
comunicar la Vida de Dios a los hombres, los monjes y monjas, como iconógrafos,
entregan esa misma Vida de Dios, a través de la madera, las pinturas
y los demás elementos que, unidos en una sola y única realidad-
hacen presente al Dios que ama a los hombres, a su Santa Madre y a aquellos
por quienes nos ha llegado el don de Dios y que están en la Casa del
Padre. «Nuestro trabajo es un medio que el Señor nos da para alcanzar contemplar a Dios y realizar lo que hemos de hacer. Pues, cuando el amor del Señor se vive en nuestro corazón, no es posible separar la vida, el trabajo, la respiración... de ese contemplar el rostro de Dios» (La Vida de los Hermanos). |