En el desierto del corazón
SOMOS PEREGRINOS

En el desierto del corazón

Vivir en el Monasterio es vivir una vida escondida por Cristo en Dios, que supone, en su caso, por una parte, la incondicional apertura a la acogida de aquel que llega, porque «es Jesús quien llega en él», nos dice una de las monjas.

Por otra parte, lleva consigo también una vida de soledad y silencio, que va fraguando el verdadero «desierto del corazón»

Por ello, a diferencia de las órdenes monásticas tradicionales, viven su desierto en la ciudad o en sus inmediaciones pues Dios quiere, allí, encontrarse con ellos en lo profundo de sí mismos y constituirlos testigos de su presencia oculta y misteriosa y a la vez siempre presente.